Ingredientes:
12 claras de huevo
180 g azúcar
150 g caramelo para el molde (yo usé el de Mercadona, que me encanta)
Preparación:
Precalentar el horno a 200ºC, porque cuando se abre la puerta para meter el molde, la temperatura baja unos 20ºC.
Batir las claras, cuando empiecen a montarse añadir el azúcar a cucharadas mientras seguimos batiendo hasta que esté firme.
Poner caramelo en la base y paredes del molde. Tiene que ser un molde savarín, con chimenea en el centro, de 28 cm de diámetro.
Pasar el merengue al molde, dar golpecitos para que se asiente bien, alisar la superficie (que llegará hasta el borde del molde) y poner en la bandeja del horno, en la parte baja. Poner el horno a 180ºC, con calor sólo abajo, y hornear durante 12 minutos (NO abrir la puerta en ningún momento o bajará el merengue).
Apagar el horno y dejar el molde dentro unos 20 minutos con la puerta cerrada y otros 40 minutos más con la puerta ligeramente entreabierta, con una cuchara de madera pillada.
Trucos / consejos / comentarios:
Es increíble que, con lo que me chifla el merengue, no hubiera oído hablar del molotof portugués hasta que me habló de él una alumna de nuestros cursos de repostería, bollería y panadería en Málaga.
En cuanto me contó cómo era, me puse a buscar por internet.
Tras tres intentos, conseguí que me quedara perfecto. Las dos primeras veces subió demasiado rápido en el horno y en cuanto lo apagué se bajó como a una tercera parte de la altura del molde. Aún así estaban ricos, pero la textura no tiene nada que ver con este tercero.
Las dos primeras veces lo hce al baño María, como indicaban casi todas las recetas. Pero finalmente vi que no sólo no ayudaba, sino que era un estorbo. Además puse el molde en la parte media del horno y eso hizo de que se tostara demasiado por arriba, formando una costra que no dejaba que se horneara bien en interior.
La solución fue: no poner baño María (el molde sin más), colocar el molde en la parte baja del horno y hornear con calor sólo abajo. Además conviene comprobar con un termómetro de horno que realmente está calentando a 180ºC. Es mejor hornear a un poco menos (170ºC - 175ºC) quie hornear más fuerte.
De esta forma tardó mucho más en crecer, creció menos (como en la foto a continuación) y también tardó muuucho en bajar. Al bajar, se quedó a la misma altura a la que estaba antes de hornear: justo al nivel del molde.
Me ha requete-encantado: es como comer una nube de gloria bendita. Tiene una textura súper ligera, no empacha nada y un sabor suave y delicioso, contrastando el merengue con el caramelo. Me ha recordado al merengue que hacían mis padres cuando era pequeña, montándolo con un tenedor y horneando sobre papel albal 😍 Una delicia.


