10 dic. 2018

Anidan: está en nuestras manos cambiar vidas

Conocí Anidan en julio de 2009 gracias a "Madrileños por el mundo". Rafael fue a Lamu (Kenia) por turismo y, al ver tantos niños huérfanos y abandonados con problemas médicos y de malnutrición, fue incapaz de volver. Con sus propios ahorros creó una casa de acogida para cuidar de ellos, a los que quiere como si fueran sus hijos. Allí conoció a su mujer, que se ha convertido en una madre coraje para todos esos niños.


Desde 2009 soy socia de Anidan: 20 € al mes, que para cualquiera de nosotros no supone nada, pero que para un niño en Lamu pueden ser la diferencia entre la vida y la muerte.

Podéis daros de alta AQUÍ desde sólo 10 € al mes. Por favor, no miréis hacia otro lado, está en nuestra mano ayudar. Porque la solución no es la inmigración ilegal: es ayudarles en sus países de origen. De nada sirve lamentarnos cuando mueren en pateras intentando escapar de la miseria: lo que sirve es ayudar a combatir esa miseria y podemos y debemos hacerlo, cada uno de nosotros.

Alberto Dosset, voluntario de Anidan, nos habla de esta organización:

Anidan es una ONGD promovida por Rafael Selas Colorado para atender las necesidades de la infancia en Kenia. En la isla de Lamu, al norte de la costa, tiene una Casa de Acogida en la que alberga a más de 150 niños y da de comer, viste, cuida y educa a más de 280. Nos centramos en los niños, los más débiles. Para ser acogido en Anidan basta con ser un niño indigente, abandonado o huérfano, estar en riesgo de sufrir malos tratos o abusos o padecer enfermedades imposibles de tratar en sus familias y poblados. Los más amenazados ingresan en nuestros dormitorios.


Las necesidades en Lamu, una de las zonas más pobres de Kenia, son muchas y urgentes. La prioridad es atender a los niños, cuidando desde su salud a su educación, pero debemos ir más allá, ayudando a la parte de la población más deprimida. Nuestro trabajo en Lamu se desarrolla desde la Casa de Acogida, el Hospital Pediátrico Pablo Horstmann de Anidan y las Ayudas a la Comunidad.

La casa de acogida:

Recogemos de las calles y la pobreza extrema a huérfanos y niños abandonados. Los curamos, los alimentamos, los vestimos, los cobijamos y les damos una educación. Adquirimos con cada uno de ellos un compromiso a largo plazo.

Construimos un espacio de tolerancia en el que cuidadores y acogidos, procedentes de etnias diferentes, con creencias y tradiciones distintas, conviven en paz, sin exclusiones. Nuestra Casa es un ejemplo de fraternidad entre los distintos pueblos y credos, muestra de la riqueza cultural de la región y de Kenia, y sirve de estímulo y ejemplo para las distintas tribus a las que atendemos.

Les inculcamos a los niños el valor de la amistad, la cooperación y la tolerancia. Con nosotros superan la violencia, la explotación laboral y los frecuentes abusos propios de las familias deshechas de las que proceden. Aquí recuperan la salud, aprenden la importancia de los estudios y ven por primera vez la posibilidad de un futuro diferente a la marginación y la pobreza que les han tocado sufrir hasta ahora. Con el mismo empeño procuramos que sean felices.

Porque la labor humanitaria que nos permite tener un grupo de niños sanos, protegidos y felices no es suficiente, dedicamos una especial atención a sus estudios. Todos están escolarizados.

Poco a poco el esfuerzo constante va dando sus resultados y ya son casi 50 los niños que han terminado sus estudios con una profesión y un título y ya tienen un trabajo. Más de la mitad de ellos son mujeres, un éxito en la lucha contra la injusticia y el derroche humano y social que supone la marginación de la mujer.



El Hospital:

Con la ayuda de la Fundación Pablo Horstmann, mantenemos en los terrenos de la Casa de Acogida un hospital pediátrico que atiende de forma gratuita, incluidas pruebas y medicación, a todos los niños que lo necesitan.

En 2007 sólo el 30% de los habitantes de Lamu tenía acceso a medicamentos y los niños carecían de médicos a los que acudir, llegando la mortalidad infantil a un 11%. Desde entonces, las actividades asistenciales y preventivas desarrolladas y la educación para la salud impartida por nuestro equipo sanitario han tenido un importante impacto en la población infantil de Lamu, habiéndose reducido significativamente la prevalencia de enfermedades y la mortandad infantil.

El Hospital atiende 8.000 ó 9.000 consultas al año, en sus instalaciones y en visitas a pueblos y poblados que no cuentan con asistencia médica. Médicos y enfermeras españoles voluntarios realizan estancias en el Hospital atendiendo a los niños y formando al personal sanitario keniano.



Ayudas a la Comunidad:

Acoger a los niños ya es en sí una importante ayuda para las familias, pero el retorno se producirá pasados los años de formación del niño, y cuando la situación es desesperada no es suficiente. Algunas familias necesitan ayuda urgente.

Actuamos en una zona de pobreza endémica cuya situación se agrava por el atraso del campo, la sequía interminable y la cercana guerra de Somalia y sus numerosos refugiados.

Los programas que desarrollamos para ayudar a la comunidad de Lamu son:

Ayuda a Familias: En la medida que disponemos de recursos, mantenemos un fondo de ayuda desde el que atendemos los casos más urgentes que nos llegan. Casos de extrema necesidad con niños y mayores desnutridos y muchas veces enfermos. Ayuda urgente para casos extremos. Con 50 € al mes puedes garantizar una comida diaria a una familia de seis miembros en situación crítica.

Ayuda a Manda Maweni: Colaboramos con la escuela de la vecina isla de Manda, donde el duro trabajo en las canteras es apenas el único medio de vida. Con 325 € al mes puedes proporcionar leche y papillas nutritivas a un poblado de alrededor de cuarenta personas, mayoritariamente refugiados de la sequía y la hambruna.

Microcréditos: Promovemos el desarrollo local a través de un programa de microcréditos para mujeres. Con 100 € permites el arranque de un pequeño negocio para una mujer.




Su felicidad, nuestra mayor recompensa:

Para niños que provienen de una pobreza extrema, estudiar, terminar Primaria, Secundaria o acceder a estudios superiores y universitarios es ya todo un éxito que alcanza una gran mayoría de nuestros acogidos.

Bastantes son ya profesionales con un puesto de trabajo y cada año su número crece. Ellos señalan el objetivo a alcanzar a los demás, que todavía están recorriendo el camino con su esfuerzo y nuestra ayuda, se han convertido en ejemplos muy cercanos en los que mirarse.

Fahima: La menor de tres hermanas de madre, de padres desconocidos, acogida en ANIDAN desde 2005. Su estancia con nosotros evita la miseria y el ambiente desestructurado y marginal que rodea a su madre, que sería fatal para la niña. Con 15 años termina Primaria en 2018. Ha venido siendo cada año la primera de su curso con excelentes notas y destaca en todo lo que hace: en baloncesto, donde a veces arbitra encuentros amistosos, en la banda de percusión donde participa desde 2015, y sobre todo en Arte, con un talento especial para la fotografía y la pintura, con la que ya ha ganado el premio internacional de arte

Solomon: Lleva con nosotros desde 2008, cuando empezamos a ayudarle en sus estudios para que no se perdiera su talento. En 2017 terminó sus estudios de medicina y entre 2017 y 2018 realiza prácticas de pediatría en el hospital universitario correspondiente, Bungoma County Hospital. Ha firmado un contrato para incorporarse al Hospital Pablo Horstmann de Anidan por al menos
dos años. La escasez de médicos en Kenia hace que sean muy solicitados, especialmente los que tiene buenos currículos académicos, como Solomon.


Fahim: Desde niño ha vivido con su madre y dos hermanos. Anidan se hizo cargo de su educación desde 2008, dado que por la pobreza de la madre, que lo había mantenido en el colegio con ayuda de familiares que no podían soportar más la carga, debía abandonar sus estudios a pesar de su buen currículum. En 2018 ha obtenido el Diploma en Ciencias de la Computación (Information Communication Technology) y se prepara para estudiar el Certificado, segundo ciclo de la carrera. Con buenas notas, ya desarrolla pequeñas aplicaciones propias, como la que ha instalado en el Hospital Pablo Horstmann de Anidan para mejorar las comunicaciones internas.


Najma: Ha estado acogida en Anidan durante 10 años, desde 2003, cuando tenía 12 años, hasta 2013, año en el que terminó sus estudios de pedagogía infantil en Mombasa con el Método Monstessori. Anidan la acogió a ella y a cuatro de sus hermanas por la precariedad de la familia que las abocaba a matrimonios tempranos o trabajo infantil. Najma trabaja en el centro de preescolar de Anidan desde que terminó sus estudios y es muy querida por los niños por su paciencia y cuidado y por su carácter amable con todos.

Además de haceros socios, podéis colaborar ayudando a Anidan a ganar un concurso de la Fundación Accenture en colaboración con Spotify: la ONG cuya playlist tenga a 31 de enero más seguidores (darle al corazón para usuarios normales y "suscribir" para usuarios premium) recibirá de la Fundación 10.000 €. Podéis seguir/suscribiros a la playlist de Anidan AQUÍ.




¿Se os ocurren más formas de colaborar con Anidan? Yo estoy pensando en hacer algún curso o venta de galletas decoradas cuyos ingresos vayan destinados íntegramente a ellos.

No hay comentarios: